Mi hijo se llama Max.
Nació de 40 semanas y 1 día, después de 12 agotadoras horas de parto natural, el 24 de agosto.
Pesó 3,430 kg y midió 52 cm.
Nació con la naricilla aplastada, limpio y muy blanquito. Había soñado tantas veces con verle la cara que, cuando por fin la tuve delante, me pareció que lo conocía desde hacía mucho tiempo, a pesar de que no lograba en aquel momento encontrar ningún parecido a aquella carita rara.
No sé si su nacimiento fue el día más feliz de mi vida, porque la felicidad es un asunto complejo, pero sin duda alguna fue el más importante, el más intenso y también, a la postre, el más preciado.
Este blog está dedicado a él pero, sobre todo, a todas aquellas madres y futuras madres (y papás también, por qué no) que, como yo en su día, buscan apoyo en las redes y se reconfortan con los consejos y mensajes de cariño de otras madres que ya han pasado por lo mismo, y que generosamente comparten su experiencia con los demás.
Fueron varias las ocasiones en que, desde el comiendo de mi embarazo, en esos momentos en los que te preguntas "¿será normal?" un mínimo de 10 veces al día, busqué información que ayudara a calmar mis preocupaciones o resolver mis dudas acerca de esto y aquello. Y, creedme, pese a que cuando luego vas al médico siempre te dice eso de "no busques más en internet", lo cierto es que a mí internet me ha ayudado mucho.
No quiero con esto decir que debáis anteponer al criterio médico cualquier cosa que leáis por las redes, al contrario, pero sí que es cierto que, en todas aquellas cuestiones menores, o mientras esperáis que llegue vuestra cita con el ginecólogo, leer el testimonio de otras mamás ayuda a tranquilizarse, y mucho.
Así pues, aquí os dejo el mío. Para quien lo quiera leer.
Bienvenidos al blog de mamá Luna.
