Sin embargo, el culo normalmente lo llevamos a cubierto, guardándolo para nosotros o para aquellas ocasiones en que la situación requiera mostrarlo. Las opiniones no. Opinar es gratis y en eso somos todos muy españoles (si es gratis, pues venga, por qué no) y muy cuñados (mi opinión es la verdad y esta gente necesita oírla).
Dejadme que os diga una cosa: en cuestiones de maternidad, una opinión ajena no solicitada es como la hucha del albañil barrigudo y sudado que asoma sobre el pantalón reventón. Eso es así. Incluso cuando sean "bienintencionadas", cuidado. Si estamos hablando de una mujer que acaba de dar a luz, cuyas hormonas están revolucionadas, que está exhausta, que se cuestiona, que duda, que se siente abrumada... O bien una mamá de uno o más hijos algo mayores, que lleva mucho tiempo sin dormir, trabajando duro, haciendo lo que puede como mejor sabe, tu opinión bienintencionada es un culo peludo, de esos que le cortan el rollo a cualquiera. En serio.
El 80% de las veces, esa opinión, comentario u observación "bienintencionado" con el que sólo querías "ayudar" será interpretado como un cuestionamiento o una crítica ("o sea, que lo estoy haciendo fatal"), un 10% con indiferencia ("lo que tú digas, pero yo seguiré haciéndolo igual"), un 5% con humor (qué gracioso...) y un 5% con aceptación ("ah, pues no lo había pensado así, lo cambiaré..."). Créeme, no merece la pena el riesgo. Mi consejo es que des tu opinión sólo cuando te la pidan y, aún en esos casos, seas cauto. Aunque todo esto, claro está, es sólo mi opinión :) que, aunque algo más grande después del parto, os aseguro que está limpia y suave :p
No quisiera terminar esta entrada sin añadir, a modo de ilustración, algunas opiniones y comentarios con los que amigas mías -y yo misma- hemos sido premiadas desde que dimos a luz. Todas ellas, por supuesto, observaciones hechas con mucho cariño y la mejor de las intenciones:
(Los ejemplos a continuación están centrados en la alimentación, pero hay de todo)
- La teta ya no le vale, necesita más comida. Está todo el día en la teta.
- ¿Ooooootra veeez le vas a dar de comer? Si no tiene hambre, te usa de chupete... -con suficiencia.
- Tu leche debe de ser agüilla.
- Los niños de teta están más sanos. Sigue dándole y así no se pondrá malo.
- Mira que catarro. Eso es que ha tomado poca teta.
- No estás colocando bien la teta y por eso llora.
- No tienes pezón para dar teta.
- ¿No le das el pecho? Bueno, así lo puedes dejar el tiempo que quieras. No te necesita (con una semana de vida).
- ¿No le das pecho? Eso es que no lo has intentado lo suficiente. Te has rendido muy pronto.
- ¿Toma bibi? ¿Y eso? -con desprecio- (...) Aaaah. Pobrecita -con condescendencia-.
- ¿Pero cómo es que no le das la teta? Será porque no puedes, ¿no? -con actitud acusatoria-.
- Deberías dejar ya la teta. Se va a enganchar y luego no querrá comer nada, y se quedará muy pequeño.
- ¿Hasta cuándo le piensas dar la teta? ¿No debería comer ya?
- La teta está muy bien pero ya debería comer comida.
- ¿Y las papillas para cuando? Se va a quedar desnutrido.
- Con las verduras tienes que darle pollo. (Estas primerizas no se enteran).
- Lo vistes muy mal, va como una niña.
- ¿Es que no le piensas cortar el pelo? Parece un gitanillo.
- Esa ropa le queda pequeña.
- Tiene las uñas muy largas.
- Pobrecito, mira como lo llevas.
- La ropa hay que comprársela más grande, porque la hacen una talla más pequeña.
- Ya era hora de que le cortaras el pelo, ahora parece de buena familia.
- Eso es demasiado caro, total, para el tiempo que lo va a usar... ¿Tanto dinero te piensas gastar?
- Bah, las sillas del coche son todas iguales y las hay por la mitad de precio.
Y haz esto así, y así no, y tú no sabes, y antes hacíamos las cosas de tal manera, y yo siempre he hecho tal cosa, y a mí me lo hicieron así y mira qué bien he salido... blablablabla culos y más culos.
Y a ti, ¿cuántas huchas te han enseñado? :)
