miércoles, 4 de mayo de 2016

Maternidad: ¿Qué se necesita realmente?

Volumen I. La alimentación del bebé durante los primeros 6 meses.


 A las mamás y futuras mamás nos bombardean continuamente con miles de objetos y productos supuestamente necesarios para criar a un bebé. Esto es lógico, claro; teniendo en cuenta que la prioridad principal de cualquier mamá que se precie es brindar a su bebé los mejores cuidados posibles, si hacemos creer a una madre -especialmente una primeriza- que necesita esto y aquello, los bebés se convierten en un negocio muy rentable.

Animada por algunas de mis amigas embarazadas (siento el retraso), escribo esta entrada con la intención, a través de mi propia experiencia, de derribar algunos mitos y ofrecer orientación en torno a la verdadera utilidad de algunos productos.

Siendo este un tema inabarcable para una sola entrada, he decidido dividirlo en varias categorías y edades. Empezaré con la alimentación. 

Para saber qué necesitará para alimentar a su bebé, lo primero que una madre debe preguntarse es qué tipo de alimentación desea ofrecerle:

- Lactancia materna (en adelante, LM): Aquí podría explayarme, pero he decidido que escribiré una entrada dedicada exclusivamente a la LM en otra ocasión, por lo que intentaré ser breve.



¿Qué necesitas?

  1. Tetas. Grandes, pequeñas, bonitas, feas, bien puestas, caídas, naturales, de silicona... todas valen. Con sus correspondientes pezones. Si los tienes turgentes: felicidades. Quizás hayas pasado algún que otro apuro cuando ibas ligera de ropa y hacía frío, pero la lactancia te resultará bastante más fácil. Si los tienes planos, ármate de valor. El bebé terminará sacándolos, pero quizás necesites algún truquillo mientras tanto (pezoneras, sacaleches...)
  2. Paciencia. En ocasiones, algo tan natural como dar el pecho a tu hijo puede ser tremendamente difícil. Ambos, bebé y mamá, tenéis ese instinto, pero deberéis aprender juntos a desarrollarlo con éxito, y a veces se requiere tiempo. Vas a necesitar mucha paciencia. Tranquila, verás que, cuando le cojáis el truco, es pan comido.
  3. Seguridad en ti misma. En determinados momentos, dudarás de tu capacidad para lactar. ¿Me ha subido ya la leche? ¿Está mi bebé comiendo lo suficiente? ¿Es buena mi leche? ¿Se estará quedando con hambre?¿Lo estoy haciendo bien?... Las inseguridades te pueden jugar una mala pasada. Hazme caso: eres perfectamente capaz de amamantar a tu bebé. Eres un mamífero, no hay vuelta de hoja. Recuerdo a mi perra, Tula. Tula tuvo, a lo largo de su vida, varias camadas de 18 ó 20 cachorros. ¡Una barbaridad! Bueno, pues no veías a Tula dudar acerca de su capacidad para darles de mamar, créeme: Ese miedo es exclusivamente humano. Tu leche es buena, es suficiente y, si la ofreces a demanda (cada vez que te parezca que tu bebé puede tener hambre), éste mamará todo cuanto necesite él solito.
  4. Intimidad. Sobre todo al principio, necesitareis tranquilidad. Mucha. Nada de abuelas, tías, primas, amigas o vecinas pululando alegremente alrededor, observando como intentas introducir apurada el pezón en la boca del bebé y que si no lo coge porque no lo estás haciendo bien, que si esa postura no es correcta, que si tienes que ponerte así o asá, que si no tienes pezón, que si se está quedando con hambre, que si otra vez le vas a dar de mamar... blablablabla Matadme. Si queréis mi consejo: ni siquiera las enfermeras. Busca intimidad. Busca el lugar, la postura y la compañía que más tranquilidad y seguridad os den a tu pequeño y a ti, y a poneos a ello. Dedícale todo el tiempo que necesites a esa tarea. Créeme, no tienes NADA más importante que hacer ahora. Los paseos pueden esperar. Los baños pueden esperar. Las visitas, YA TE DIGO YO que pueden esperar. Prueba una y mil veces hasta que des con la tecla que os funcione a vosotros dos. Y si crees que necesitas ayuda, entonces pídela. Hay asesoras de lactancia voluntarias o, si saben lo que hacen, familiares, amigas y enfermeras que te ayudarán encantadas, pero que sea cuando tú se lo pidas. 
¿Qué te puede venir bien?

  1. El libro "Un regalo para toda la vida", de Carlos González. Te recomiendo que lo leas durante tu embarazo, aprenderás muchas cosas.
  2. Un sacaleches. Yo uso el eléctrico de Medela, pero los hay manuales y de todos los tipos y marcas. Lo necesitarás si tienes que volver pronto al trabajo pero tienes la intención de continuar dándole el pecho a tu bebé. También te puede venir bien si, como es mi caso, te duelen mucho los pechos o los pezones las primeras semanas (yo tenía grietas y el dolor era muy intenso, de modo que a veces me sacaba la leche para poder darle de comer a Max). Si congelas la leche, te vendrán bien las bolsitas especialmente indicadas para ello.
  3. Pomada para los pezones. Sólo si tienes heridas. Yo usé Purelán, de Medela. Pero también me untaba en el pezón tras cada toma unas gotas de mi propia leche, que ayuda a cicatrizar. *
  4. Sujetador de lactancia. O al menos alguno muy flexible, porque créeme, el movimiento de tirar del sujetador hacia abajo y descubrirte la teta va a ser el que más realices en los próximos meses.
  5. Collar de lactancia. Al principio no, pero a partir de los dos o tres meses, tu bebé se aburrirá mientras come y comenzará a explorar alrededor. Eso implicará tirones de pelo, botones y ropa, arañazos y pellizcos. El collar te vendrá bien para evitar o minimizar todo lo anterior.
  6. Vitaminas. Yo terminé la caja de vitaminas del embarazo y comencé a tomar unas para lactancia (yo tomo natalben). No sé si tendrá algo que ver, pero no he sufrido la típica caída de pelo postparto, y no tengo falta de calcio, ni anemia mientras tomo las vitaminas (dolencias éstas comunes entre madres lactantes).
*Me dicen por el pinganillo que ambas cosas ya están desaconsejadas: por lo visto, la leche materna, como organismo vivo que es, podría infectar una herida si la aplicamos en las grietas del pezón. La pomada ni idea de por qué. Yo sólo transmito, esto no es mi opinión, ojo.

¿Qué no necesitas?
  1. Biberones. Parece obvio, pero no lo es. Podrías preguntarte, si te sacas la leche, ¿cómo se la das al bebé sin un biberón? Pues la respuesta es: en vaso. Los bebés beben en vaso mejor de lo que pensamos. Hay quien prefiere usar una cucharilla. Perfecto. O incluso jeringuillas (sin la aguja, EVIDENTEMENTE). En cualquier caso, ten presente una cosa: si le das biberón a tu bebé en sus primeros meses, mientras aún no es un experto en la materia (sí, se vuelven expertos en el arte de mamar, como en cualquier otra cosa), es posible que después no se agarre bien a tu pecho. Y es que no se mama igual un pecho que una tetina, y esa diferencia puede desorientar al bebé. Además, puede que se acostumbre a comer sin el trabajo que requiere mamar (el biberón es más fácil) y luego no quiera hacer el esfuerzo. Yo cometí el error de darle biberones y al volver a darle el pecho, las grietas empeoraban por su mal agarre.
  2. Esterilizador. Si no usas biberones, tampoco necesitas esterilizarlos. Si quieres esterilizar cualquier otro objeto que hayas utilizado, siempre puedes usar el lavavajillas (si el objeto es apto, ojo) o hervirlo. De todas formas, tampoco te vuelvas loca. Mi madre me contagió un poco su neura y teníamos el cazo todo el día al fuego. Como primeriza, te pasarás los primeros meses del bebé obsesionada con los virus y microbios. Higiene, por supuesto, pero no intentes meter al bebé en una burbuja: Relájate un poco.
  3. Pezonera. Hay a quienes les gusta. No es mi caso. Conozco a algunas mamás que la han usado las primeras semanas, por el dolor de las grietas, o por tener los pezones planos. Yo las probé, y las encontré incómodas, demasiado grandes, e incluso peligrosas (en varias ocasiones se me despegaron y se las tuve que sacar al niño de la boca). Si las usas, llénalas antes de leche para animar al bebé a succionar.
  4. Camisón de lactancia. Chorradas. Un pijama abotonado y vas que chutas.
  5. Cojín de lactancia. Cualquier cojín o almohadón te puede servir en realidad. Yo tengo un cojín de lactancia que es como un gusano enorme, y lo he usado muchísimo, pero no para dar el pecho. Lo usaba para dormir cuando estaba embarazada, para "proteger" al bebé cuando empezamos a colechar y tenía miedo de aplastarlo, para evitar que se cayera de la cama y, últimamente, lo pongo alrededor de la alfombra por si se tira de espaldas que no se golpee la cabeza. En definitiva: como cualquier otro cojín.
- Leche de fórmula. No sé mucho sobre el tema, honestamente. Imagino que tu pediatra te guiará en cuanto a marcas, cantidad, frecuencia, etc.


Algunas de mis amigas dan biberón, y me han aconsejado lo siguiente:

¿Qué necesitas?
  1. Biberones: Al menos, dos. Tomme Tippee, Suavinex, Nuk, Dr. Brown (si tiene muchos gases...) la marca la encontrarás probando, porque a cada bebé le puede gustar una tetina diferente. 
  2. Dosificador: Un básico.
  3. Varilla: Para limpiar los biberones.
¿Qué te puede venir bien?

  1. Termo. Para no tener que levantarte en las tomas nocturnas a preparar el biberón.
  2. Collar de lactancia. Te puede pasar lo mismo dando el biberón que el pecho, en este caso.
¿Qué no necesitas?
  1. Esterilizador. Si lo tienes, lo usarás más que si das el pecho, claro. Pero siempre te puedes hacer con un recipiente especial para microondas (en Mercadona los tienes por unos 15 euros).
  2. Cojín de lactancia. Exactamente igual que si das el pecho.
Por supuesto y, como siempre, todo esto está basado en mi experiencia, pero puede variar perfectamente de una persona a otra. Espero, de todas formas, que os sirva de ayuda. Por favor, no dudéis en compartir vuestros trucos o experiencia; será un placer leeros.
¡Hasta la próxima!