jueves, 4 de febrero de 2016

10 cosas que toda madre debería escuchar

Ser madre es algo complicado. En ocasiones, demasiado. Y, sin embargo, mejor o peor, las madres de todo el planeta llevan milenios desempeñando esta difícil tarea con poco o ningún reconocimiento y con alguna que otra crítica.



En mi corta experiencia como mamá, ha habido frases que me han llegado al corazón, que han sido como un bálsamo y me han dado el coraje y la energía que necesitaba... Y otras que hubiera necesitado escuchar en un momento determinado, pero no ocurrió.

Siempre recordaré una noche, una semana después de nacer mi hijo, en la que, desesperada ante una lactancia que me estaba resultando en extremo desagradable, mi pareja me dijo: "Estás haciendo todo lo que puedes. Decide lo que quieres hacer, y yo te apoyaré. Si no puedes más, mañana mismo bajo a comprar una lata de leche. Diana, no tienes que demostrarle nada a nadie." Esa última frase me hizo tanto bien, que me dio la fuerza que necesitaba para seguir adelante con la lactancia. Porque es inevitable que una madre, sobre todo una primeriza, sienta presión, miedos de todo tipo y, aunque parezca obvio que no debería, se sienta juzgada continuamente. Queridas mamás, si no os lo han dicho ya: No tenéis que demostrarle nada a nadie.

Hace poco, esperando en la consulta de mi médica de cabecera, mi bebé estaba de cháchara y riendo, súper sociable, haciendo las delicias de todos los abuelos que se aburrían en la sala de espera. Uno de ellos decidió acercarse y, tras comentarme lo espabilado que estaba, me preguntó si tenía otros hijos. Al decirle que era el primero, me respondió: "Deberías tener más; los haces muy bien." :-)

Aquí os dejo un pequeño listado de las diez cosas que toda mamá debería escuchar, al menos de vez en cuando:


  1. Eres una buena madre. Porque lo eres, y te mereces que te lo digan alguna vez. Si antes dije que una madre se siente juzgada continuamente, es porque es continuamente juzgada. Pero la que más lo hace es ella misma. No te castigues más, mami... Como dice Lucía Be: Lo estás haciendo muy bien, coño.
  2. Gracias. Por todo lo que haces, por todo el amor, por todos los cuidados, por tu tiempo, por tu cuerpo, salud y belleza, por tus horas de sueño y de ocio, por tus esfuerzos y tus lágrimas, por tu intimidad, por tu carrera profesional. Por todos tus sacrificios. Gracias por todo.
  3. Estás preciosa. Una madre reciente (y no tan reciente) tendrá probablemente la autoestima por los suelos. Ya no está embarazada, pero aún no ha perdido todo el peso y, si lo ha hecho, su cuerpo no es el mismo que era. Su pelo ya no está radiante como en los meses de gestación; es más, se le ha caído y está sucio, porque lleva 3 días sin lavárselo. Tiene estrías en la barriga y los muslos y el pecho algo caído. Hace 6 meses que no se hace la manicura en condiciones, 4 que no va a la peluquería y lleva sólo media pierna depilada, porque el bebé se despertó a mitad del proceso. Tiene la piel reseca y le ha salido un "grano de regla" en la barbilla, aunque ésta aún no le ha bajado. Y las ojeras... No hablemos de las ojeras. Su "uniforme" diario es un pijama con manchas de leche, o unos leggins con agujeros en la entrepierna y una camiseta vieja, que a veces también usa de pijama. Su ropa no le sienta bien, y tampoco tiene tiempo de pensar qué ponerse. Una madre reciente (y no tan reciente) necesita que le digas que está guapa. Intenta que suene sincero... No se lo creerá, pero le gustará escucharlo igualmente.
  4. Deje que la ayude. Para entrar y salir de mi portal tengo que abrir 3 puertas. TRES. Os aseguro que tengo vecinos que se quedan tranquilamente plantados delante del ascensor mientras intento abrir las 3 puertas y atravesarlas con el cochecito del bebé y las bolsas del mercadona. Se quedan mirando, y sé que me ven porque a veces me dicen "hola", pero no se les pasa por la cabeza que a lo mejor me vendría bien que me abrieran, o me sujetaran la p**a puerta. Una mamá necesita escuchar "deje que la ayude", aunque luego responda "no se preocupe, gracias", cuando sube o baja del autobús, cuando entra y sale de algún lugar con puertas, cuando carga cosas... Ayúdala.
  5. Yo me encargo. En la línea del anterior, pero dirigido a familiares y amigos y, especialmente, al papá. Una madre lo intenta, pero no puede encargarse de todo ella sola. Esta vez, encárgate tú sin que ella te lo pida, anda.
  6. Se parece a ti. Ya sabes que tiene la misma cara que su padre, porque tienes ojos pero, aún así, la gente -todo el mundo- se encargará de recordártelo -todo el tiempo-. Por lo visto, los humanos tenemos una obsesión importante con los parecidos, es así. Una y otra vez, escucharás la consabida frase "se parece a". Conocidos y desconocidos se acercarán, lo observarán durante unos segundos y emitirán su juicio con resolución pasmosa, porque claro, todos estamos ansiosos esperando oírlo... Y aunque seas de esas personas que se lo toman bien, y empieces sonriendo y asintiendo, al final acabarás hasta el moño, sonriendo y asintiendo mientras piensas: "Muchas gracias por su perspicaz observación, señora de la cola del banco, sólo me lo habían dicho 5735 veces antes que usted". Y en fin, puestos a escucharlo, al menos alguien podría tener la decencia de mentir un poco. Al fin y al cabo lo has llevado muchos meses dentro, y lo has parido ¡Algo tuyo tendrá!
  7. Voy a lavarme las manos. Te puede parecer una gilipollez, pero la mamá -sobre todo la primeriza- respirará tranquila cuando sepa que la persona que está cogiendo en brazos a su pequeño y delicado recién nacido está libre de gérmenes. Es más, le ahorrarás el mal trago de tener que pedírtelo ella. 
  8. Tú sabes lo que es mejor para tu familia. Lactancia materna o artificial, cuna o colecho, guardería o abuelos, papillas o sólidos, brazos o no brazos, carrito o porteo... Cada maestrillo tiene su librillo. Tú sabes lo que es mejor para tu familia, y punto.
  9. Tómate la tarde libre. O la mañana. O -soñemos- el día. Este punto debe ir seguido del punto 5 para cobrar realismo. Porque aunque sea una súper heroína, de vez en cuando una mamá necesita dormir la siesta, o comer sentada y caliente, o darse una ducha relajante, o ir al baño sin interrupciones, o hacerse la manicura, arreglarse el pelo y afeitarse la otra media pierna. O salir a tomar algo con las amigas aunque se pase la tarde mirando el móvil para ver que está todo bien.
  10. El despertador. No es broma. Una mamá necesita escuchar el despertador, porque por lo general siempre la despiertan antes y lo apaga, de modo que, si la despierta el sonido del despertador, significa que ha dormido algo.

Y a ti, ¿qué frase te salvó la vida? ¿o qué estás todavía esperando oír?


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